La naturaleza nace y crece sin contemplaciones. Bloquea caminos y sendas e interrumpe el paso y el avance. Esa maleza que se va desarrollando sin control genera una maraña viva y cambiante de ramas y árboles que resulta inexpugnable. Se crean nuevos caminos que nos llevan a descubrir nuevos parajes a los que no habríamos llegado de otra manera. Me gusta pensar que los «muros de maleza» son creados por la naturaleza no para bloquear el paso, sino para obligarnos a explorar un poco más en profundidad y encontrar nuevos e increíbles lugares.