El placer de pasear unido al placer de capturar personajes auténticos allí donde estoy es lo que define esta serie de retratos.
Encontrar a alguien que destaca del resto, por lo que sea, por su aspecto, por su ropa, por la acción que realiza es la finalidad de paseos interminables por las calles de las ciudades que visito. Cuando esto ocurre, el resto de la gente no existe durante unos instantes, y sólo queda la imperiosa necesidad de acercarme todo lo que pueda y capturar su imagen como sea. Al pasar la técnica a un segundo plano en busca de la autenticidad, convierte el momento de la fotografía en una situación tensa, mágica y excitante.
Si me detuviera delante del sujeto con el tiempo que merece una buena toma convertiría al personaje en un retratado más de la calle. No es esto lo que busco, quiero que se vea tal y como era en ese instante, sin interactuar  nada con él.
Un segundo o dos después descubriré si he conseguido la captura como si de una presa se tratara. 
No es una serie fácil, son muchos los kilómetros necesarios y cientos las fotos realizadas para conseguir una selección de fotos como la que a día de hoy puedo disfrutar.